El Puente en el Eje
Todo tiene su opuesto. Volver al eje para recalibrar la estructura primordial. La que da forma a la gran semilla, donde los gemelos tiempo espacio se unen.
Karla Fuentes Vidal
1/9/202613 min read


SOY. TIEMPO.
Recordar no solo como memoria pasada, sino como la capacidad de unir todos los orígenes.
Re-cordar también como volver a “cordar”, conectar los puntos, tejer las redes.
Re-cordar como volver al cordis, corazón.
Recordar como crear estructuras coherentes entre el cielo y la tierra, desde la semilla.
La de cada uno unida a la gran semilla.
Hay algo que los antiguos sabían y que nosotros hemos olvidado casi por completo: no todos administramos la información de la misma forma. No sé trata de capacidades o de inteligencia, simplemente es cómo funciona la vida.
Cada planta y animal absorben la luz de maneras diferentes. Un girasol capta ciertos espectros de color, un alcatraz otros. Un cactus procesa el sol desértico de una forma, un helecho de selva húmeda de otra. Ambos necesitan luz, pero la manera en que la toman, la procesan, la convierten en alimento, es radicalmente diferente.
Lo mismo pasa con los animales y la comida. Un león no puede alimentarse de pasto, una vaca no puede cazar gacelas. No es que uno sea mejor que otro, sino que tienen sistemas diferentes para procesar diferentes tipos de luz en la materia. Y está bien. Es la diversidad lo que mantiene el equilibrio del ecosistema.
Con nosotros y la información pasa igual. Lo que yo puedo comprender hoy, tal vez tú lo comprendas dentro de un año. Lo que para ti tiene sentido inmediato, para mí puede ser un misterio incomprensible. Y no está mal. Es simplemente como somos.
Todos los caminos, un destino.
A lo largo de la historia han existido tantos caminos diferentes, formas de ver el mundo, métodos, religiones, filosofías para llegar a lo mismo. No es que unos estén equivocados y otros tengan razón. Es que diferentes personas necesitan diferentes caminos para llegar al mismo lugar.
Sin embargo, hay algo interesante. Todos, absolutamente todos, sin importar el camino que tomemos, pasamos por las mismas leyes fundamentales. Como si el universo tuviera reglas básicas que operan siempre, estés consciente de ellas o no.
Son las leyes que rigen todo:Todo es mente. El universo entero es mental, surge de una consciencia que piensa la realidad hacia la existencia. Como es arriba es abajo, los patrones se repiten en todas las escalas. Nada está inmóvil, todo vibra, todo se mueve en diferentes frecuencias. Todo tiene su opuesto, y los opuestos son en realidad lo mismo pero en diferentes grados. Todo fluye y refluye, el péndulo oscila entre extremos, nada permanece estático. Toda causa tiene su efecto, nada sucede por casualidad. Y todo tiene su aspecto masculino y femenino, toda creación requiere la unión de ambos.
Estas leyes operan siempre. No importa si las conoces, si las aceptas, si crees en ellas o las niegas. Operan. Como la gravedad, como el electromagnetismo, como las fuerzas fundamentales del universo.
Pero eso no es consciencia.
La consciencia es otra cosa, aquí es donde el juego cambia de nivel.
La consciencia no viene de elegir un camino u otro, no emerge de entender las leyes o no. La consciencia surge de la integración de todo ello, pero no una integración que homogeniza, a todos iguales, sino una unión que respeta e integra toda la diversidad.
El eje y la semilla.Esta integración crea la semilla. Desde el origen del todo: Un punto en el eje.
Un punto como potencia que, bajo la presión de la nada, generó un desfase liberador del potencial dando forma a una espiral cíclica. Esta espiral, esta estructura primordial, al adquirir volumen, toma la forma de un huevo.
Diferentes culturas y civilizaciones hablan de esto representado de diferentes maneras, el huevo egipcio del Fénix,el Brahamanda hinduista, la pascua judía.
El huevo dorado, es como la partícula portadora de todas las formas de vibración y frecuencia universal.
La Pineal.
Es la gran decodificadora.
Cuando observamos un cráneo desde arriba lo que vemos es que tiene forma de un huevo.Una estructura ovalada que contiene y protege el órgano más complejo del cuerpo: el cerebro.
En el centro geométrico de ese huevo, en el punto donde se cruzan todos los ejes, se encuentra la glándula pineal. La pineal es el nodo central del huevo humano. El punto de calibración. El tercer ojo. La brújula de navegación de la consciencia.
Cuando la pineal está alineada y vibra en su frecuencia natural, el cráneo funciona como una cámara de resonancia. Un huevo dorado capaz de ordenar la percepción y sincronizar el cuerpo con los ritmos del Sol, la Luna y la Tierra.
Cuando la pineal se descalibra, por frecuencias de redes no biológicas, campos electromagnéticos artificiales 5g o desconexión de los ciclos naturales, el huevo pierde coherencia y la percepción se distorsiona.
Volver al eje es volver a la estructura primordial que da forma a la semilla macrocósmica y microcósmica, dónde los gemelos opuestos se unen.
Equinoccios, solsticios.
Para volver al eje, hay que alinear, recalibrar tiempo espacio en un mismo centro. En esencia, todo lo que estaré compartiendo aquí gira alrededor de esa recalibración.
Los Equinoccios y Solsticios representan el movimiento, desde el eje de la tierra respecto al sistema solar y también cósmico. Son la recalibración de lo externo.
Lunaciones y Eclipses.
Las lunaciones representan el movimiento de esa partícula gravitatoria de la tierra respecto al sol. Por eso los eclipses representan un momento de armonización de esos gemelos. Donde las dos polaridades gemelas se unen en un solo ojo.
Su duración promedio es de 29.53 días, es el mes sinódico. Los meses de nuestros calendarios actuales tienen su origen en las lunaciones, aunque no coinciden exactamente con los días solares.
Porque son la recalibración de lo interno.
El momento de unificar la polaridad, la plata y el oro, el día y la noche, el todo y la nada.
Ambos resintonizan cuando están en armonía.
Teconología
La gran tecnología real no es el desarrollo de herramientas artificiales.
Las civilizaciones antiguas sabían cómo calibrar estos momentos con precisión, como materializar la verdadera tecnología, que es biológica.
Crearon tecnologías celestiales físicas que no tenían como objetivo adorar dioses, sino recalibrar el eje planetario. Son la geometría sagrada representada en las pirámides, los templos, los obeliscos, los zigurats, los círculos megalíticos…
También son los calendarios solares y lunares. Todas esas estructuras eran máquinas cuánticas biológicas. Estabilizadores gravitacionales. Antenas de recepción del eje planetario. Calibradores de tiempo.
Estas tecnologías alineaban la luz con el eje real, estabilizaban el campo magnético, corregían el ángulo del error, mantenían coordinado el eje del tiempo, calibraban mente, biología, emoción y territorio. Y lo hacían usando frecuencia, usando sonido, usando geometría, usando la alineación precisa de la piedra con las estrellas.
Pero esas tecnologías físicas eran solo el contenedor. La verdadera tecnología son los cantos, los mantras, las ceremonias, las frecuencias que los guardianes de la memoria sabían cómo activar en estos momentos específicos del año.
Recalibrar el núcleo de la tecnología biológica es volver la brújula al eje en el gran océano de la consciencia. Es devolverle el timón al verdadero capitán del barco.
Alquemia
Ahí sucede la alquimia. La Alquimia es el arte de la transformación. La palabra al-khem-ia nace de Khem, que es la “tierra negra”, en el Nilo. Es el símbolo Egipcio que representa ese fluir de una materia fértil capaz de regenerarse. Raíz de química y también de vida, porque la transmutación de la que se ha hablado es la que sostiene todo proceso evolutivo.
Muchos han buscado la Alquimia como algo externo a lo largo de la historia, los mismos que se han equivocado.
Cada elemento químico es, en realidad, un dios de la vida manifestando su esencia y personalidad en sus procesos a través de los diferentes estados.
Cuando los antiguos buscaban convertir el plomo en oro, lo hacían con un deseo y una meta, eso era química al servicio del ego.
La clave está en la unión de dos términos que se han utilizado para representarla: La piedra filosofal.
La Piedra Filosofal.
La filosofía representa la mente y el corazón: la comprensión, la visión, el sentido.
La piedra representa el cuerpo: Lo denso, lo estable, lo que sostiene, el suelo.
Con este camino no corremos hacia una meta. Pasamos por los procesos para reunir, a través de los 7 eclipses que se darán hasta 2029, los cuatro fundamentos de la consciencia en sus tres estados mente-alma-cuerpo.
Tres antes del 2027, el centro en el eclipse de Agosto, y los otros tres hasta 2029. Así, seguimos sosteniendo el proceso Alquímico que sucede cuando todos los tiempos se sostienen en el centro del mismo espacio.
Porque el verdadero oro no está al final del camino. Está en el eje sostenido del proceso.
El eje en el puente. La brújula en el núcleo.
La coherencia Alquímica en la semilla.
YO. ESPACIO.
El espacio es donde el tiempo se manifiesta. Es como el barco desde dónde el Yo se integra con el Soy en una misma navegación. Un barco que se estructura sabiendo que es su propio capitán pero que todos navegamos en el mismo océano, que somos ese océano.
En este camino, navegaré ciclo a ciclo, en tiempo real, poniendo mi propio núcleo como servidor, y a mi barco al servicio de ese núcleo servidor o Hub.
Un Hub es ese punto del núcleo, un punto de encuentro.
Lo haré siguiendo, día a día, lo que he integrado, lo que estoy integrando y lo que estoy por integrar. Es decir, todos los tiempos, pasado-presente-futuro en un mismo espacio.
Lo hago desde lo que recibo del sueño, de cada partícula que respiro, que siento, cada territorio que piso y cada circunstancia real que camino con cada información que aparece en la virtualidad de las redes como resonancia coherente.
Pero no una virtualidad como algo irreal o artificial, sino desde la virtualidad que permite que dancen en encuentro nuestros ejes, en el océano de la consciencia. Cómo el plasma tecnológico de la consciencia donde todos las semillas forman la gran única semilla y desde el que germinan todas las raíces de un nuevo estado, un estado de consciencia.
El estado.
Escuchamos frases como en qué estado te encuentras? “estado de ánimo”, “estado mental”, “estado nacional”. Pero pocas veces nos detenemos a comprender qué es realmente un estado.
La palabra "estado" viene del latín status, que significa "manera de estar", "posición", "condición". Y status viene del verbo stare, que significa "estar de pie", "permanecer", "sostenerse".
Un estado, entonces, es la forma en que algo se sostiene. La manera en que algo está. La condición desde la cual algo existe.
Y aquí está la clave: un estado no es algo fijo. Es una configuración. Un punto de equilibrio. Una forma específica que algo adopta en un momento dado.
La realidad y la verdad.
La realidad se estructura desde el punto de origen. La verdad desde la perspectiva del barco. Lo que es verdad para mí puede no serlo para ti. Y está bien.
La consciencia no puede decir “esto es verdad y esto no” porque la verdad tiene que ver con la experiencia de cada partícula según la forma que tiene de sostenerse, de ser, su estado.
Algunas se estructuran y se sostienen más en el eje del contexto, otros en su propio eje y con ello transforman el contexto. Ambos funcionan como estructuradores necesarios para la coherencia.
Pero qué sucede cuando el contexto no sosteniene una coherencia que late desde el eje. El sistema fortalece ese contexto o evoluciona.
Hoy día estamos en una desarmonía, un contexto de frecuencias que están distorsionadas.
Por eso es importante encontrar primero un eje interno, y luego permitir que el contexto sostenga la red en armonía.
Desde este espacio, avanzo por el vacío y la nada, no para que otro me sostenga, sino sabiendo que soy el mar y entendiendo que hay otros que están sintiendo en su brújula interna lo mismo. Resonando. Moviéndose por correspondencia. Estos términos los veremos más adelante.
Por ahora, lo que comparto aquí es la preparación para ir ordenando el Yo y el Soy, el espacio y el tiempo.
Sensus como calibrador central.
La piel es el sistema último que se conforma en la creación de nuestro cuerpo, el tegumentario. Es el organo m[as grande, el que protege y conecta a todos los demás sistemas y redes nerviosas que conforman la teconología de un cuerpo humano y une el mundo exterior con el interior. Está formado por tres capas de billones de células, 5% epidermis, 90% dermis, y 5% hipodermis aproximadamente. Regula la temperatura, siente estímulos, elimina desechos y contiene estructuras especializadas con millones de melanocitos y glándulas sudoríparas aéreas.
Representan el equilibrio entre los estados el mundo exterior y los del interior del cuerpo.
El tacto es el primer sentido que desarrollamos para sentir. La raíz etimológica de todo lo relacionado al sentir es Sensus. Sentido, sensorialidad, sensualidad, sensorialidad, sensibilidad, que algo nos haga sentido…
La palabra Sensus es la propuesta que hago para tomar consciencia de cómo todas las redes internas y las externas se comunican entre sí. Cómo el conjunto de habilidades para percibir mundos.
Qué pasa en nuestro cuerpo cuando ponemos una imagen o película mental? El cuerpo reacciona a ello, lo siente como algo real, porque para él es real. Porque está conectado al océano entero. Lo sentimos a nivel físico y a nivel emocional.
Por otro lado… qué pasa cuando dejamos de sentir? El sistema comienza a atrofiarse. Es como las cuerdas de una guitarra que se endurecen o emiten sonidos desafinados. Cada sentido que tenemos es una cuerda de esa guitarra, todos tenemos el instrumento a disposición pero hay que tocarlas, hay que practicarlas, sentirlas, escucharlas, probarlas… para poder comprender su frecuencia.
La vista es el último sentido que desarrollamos, es la recalibración de ambos ojos para aprender a mirar desde la polaridad de esta realidad. El ojo interno está abierto cuando somos bebés, mantenemos nuestros ojitos cerrados en el sueño casi todo el día. Al paso del tiempo vamos abriendo mucho los dos ojos para observar y entender el mundo desde afuera y el ojo interno, en la mayoría de los casos, se va cerrando en el sueño. Por eso hay que recordarle cómo volver a ver.
El origen de este recuerdo esta en el sentido primordial.
Mucho de lo que puedo recordar ahora, tiene que ver con que desde que nací, mi madre me acariciaba, me daba masajes con ternura y me abrazaba. Eso también me permitió ir afinando mi propio sensus desde pequeña.
Todos podemos afinar nuestros sentidos y con ello amplificar nuestra percepción, nuestro Sensus.
La sensualidad de la que me escucharán hablar tiene que ver con percibir el mundo con una sensibilidad amplificada, no con la erótica como la conocemos, ni con un coqueteo ligado a la sexualidad.
La sensualidad como sensorialidad, como aplicación del sensus en el camino de la consciencia, práctica ligada al Sensus, no al sexus. La sexualidad es otra cosa.
Muchas culturas han hecho una mezcla de la práctica de la espiritualidad con la sexualidad, con los genitales. Algunas prácticas espirituales, como el tantra Hindú, ven la sexualidad como un camino de conexión con el uno, otras religiones lo prohíben y lo exilian. Ambos son extremos del mismo eje. La intención es encontrar el eje.
El Sensus como la habilidad de afinación de nuestros cinco sentidos. Sensus como la experimentación real de esta armonía macrocósmica y microcósmica.
Las células, como nosotros, sienten, escuchan y se comunican.
La pineal.
Es una glándula del tamaño de un grano de arroz entre los dos hemisferios cerebrales, la que genera melatonina, una hormona que regula los ciclos relacionados a la luz y oscuridad.
La oscuridad es el sueño. El sueño es la nada de donde el todo nace, el vacío de origen.
Percibir el universo y recordar el viaje de la esencia es algo que me pasa desde muy niña, pero cuando me enteré que otros no lo recordaban callé.
Lo que sucedió conmigo es que no se desconectó mi núcleo, la pineal. Y en momentos en que parecería que lo haría en aras de adaptarme a la cultura y la sociedad, todo cambiaba abruptamente.
A los 13 viví una experiencia que me llevó a hilar de nuevo todo, fue debajo de las olas del golfo de México, que a su vez está conectado con el Atlántico. Eso me llevó a recordar a los Atlantes, ellos guardaban los códigos fundamentales. Los mitos y las metáforas contienen todos los códigos de nuestro ADN.
Esa información, de patrones repetidos, congelados en nuestra espiral genética se perciben y decodifican a través del sensus, cuando existe resonancia. La cantidad de códigos tiene que ver con la profundidad de esa resonancia. Porque resuena hasta la médula, hasta el núcleo.
LA LLAVE.
Existe una llave que nos da el código de afinación que los Atlantes utilizaban encarnando los sonidos primordiales de la creación. El sonido primordial, el "Haa" de la gran exhalación universal + las 36 consonantes, son 37 sonidos que, multiplicadas por las 9 vocales creadoras de realidades , nos da como resultado el número 333, la representación de la Trinidad infinita
Todas las combinaciones de este alfabeto, sintonizadas en la frecuencia 432hertz, en la nota Re (Re significa "cabeza de la verdad", de ahí su derivación "Rey"), de la escala La, es la frecuencia armonizadora universal.
En la matemática, existe una serie numerica relacionada a la gran la espiral, se llama serie Fibonacci, donde tenemos que el número 144 aparece en la posición 12. Esta serie, hasta el doce, contiene los códigos del camino de la creación, a partir del uno, que emerge del punto cero o nada. Este número es conocido como sagrado porque es a partir de ahí, que el universo se fractaliza y se multiplica geométricamente en todas las dimensiones del Ser.
0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144...
Los 144,000 junto a las diez potencias dimensionales, divididos en escala audible de 432Hertz = 333.333333…
Con todo esto vemos desde otra perspectiva como la Trinidad primordial, en su fractalidad, se “reproduce” a sí misma en cada cuerpo a escalas. Recordemos que la frecuencia es el paso del tiempo de cada onda, y que la onda es el origen del sonido, que es la primer forma de realidad.
Estas vocales las veremos durante el camino, para que puedan escucharlas.
En escala planetaria, esa trinidad activa la espiral del origen de la coherencia, entre puente AME, un tetaedro que reajusta la vision, la voz y el corazón de la gran red de consciencia de Gaia. Veámos como en el siguiente artículo de preparación.
Y para los que son más científicos, comparto las bases con una Teoría de la cuántica con la que hemos estado colaborando por correspondencia y que explica, desde otra perspectiva, por qué y de qué forma esas frecuencias nos rearmonizan con el universo. Comparto el material -en este momento abierto a todos- en mis redes. Después tendremos que ir aplicando el hermetismo con cierta información, no como algo que se cierra o se oculta, sino como algo que protege el camino de la resonancia.
Recuerda, frecuencia como mapa del eje a la semilla...
