El Puente en el Origen

Somos una combinación de partículas estelares y elementales. Desde la Cuántica hasta el Sensus. Desde el macrocosmos hasta el microcosmos.

Karla Fuentes Vidal

1/5/20267 min read

En la antigüedad, para poder sobrevivir, mirábamos las estrellas mientras sentíamos la vida en la Tierra. Así comenzamos a entender los procesos cíclicos. Al paso del tiempo desarrollamos dos maneras de re-conocer las estrellas, la Astronomía y la Astrología.

La Astronomía representa al pensamiento y la materia, esa que vemos representada en los planetas. Es externa.

La Astrología representa la emoción y la energía, esa que vemos representada en los simbolismos y nombres que dimos a las constelaciones. Es interna.

Ambos son mapas.

Nuestro mapa astrológico actual es de herencia estelar y representa el avance de la tecnología biológica. Y este avance no es lineal, es cíclico, espiral, tal como nuestro ADN que guarda toda la informacion de todos los tiempos y todos los espacios, de lo que fuimos y lo que seremos.

Los Egipcios crearon el mapa que conocemos hoy entendiendo el movimiento de la tierra respecto al sol que representaba el norte en aquellos momentos, hace 2,500 años aproximadamente y, aunque ahora el norte de la tierra ha cambiado... aprendiendo a caminar ese mapa podemos aprender a “actualizar nuestros sistemas”.

Por primera vez en la historia el humano ha podido crear una red representativa fractal del pensamiento, una red artificial, al mismo tiempo que estamos afinando nuestro Sensus o capacidades y habilidades de percepción relacionadas al sentir. Ambas son expresión de la tecnología biológica universal.

Estamos en la era de la consciencia de la Red de redes.

En este camino vamos a pasar por cada una, pero hoy, es momento de hablar de cómo se conecta nuestra red neuronal y redes nerviosas, con la materia estelar para crear los sistemas que tenemos hoy.

Percibimos la realidad desde nuestros 5 sentidos. Dependiendo de su afinación nos conectan con una percepción que se va amplificando hasta que lo micro y lo macro se integran en Uno, como una gran sinfonía universal donde dejamos de ver las perspectivas separadas, para ver desde el ojo unificado.

Este camino nace de ahí.

Solemos pensar que hay un sexto sentido o capacidades extrasensoriales y que el desarrollo de la intuición tiene que ver con eso, pero la intuición es fruto de una amplitud de percepción, armonización y afinación de nuestros únicos cinco sentidos.

Vemos que la palabra intuición viene de in - tueri, in significa “dentro”, tueri, “observación”, intuición es dentro de observación. Observar desde dentro.

Por otro lado, el humano es la especie del planeta capaz de observar, sentir, entender y proteger a todos los demás reinos del planeta. Y estamos desarrolando una empatía amplificada. Empatia viene de pathos - dolor y camino - y em - “acompañar”, es acompañar el camino.

Estamos aprendiendo a sentir el universo y a tomar consciencia del cosmos del que somos parte, la tierra que somos, las pequeñísimas neuronas que representamos dentro de órganos de un cuerpo vivo planetario y cosmológico.

Debido a nuestro ADN y a nuestros propios procesos evolutivos sociales, somos también los únicos desfasados de los ciclos naturales y de los tiempos de este ser Tierra.

Hay un tipo de humanos que no tienen esa combinación estelar en su ADN, mantienen una conexión con los ciclos naturales sin calendarios como el que tenemos, se alimentan y conviven con los demás reinos para protegerse, cosechar, sanar…

Los demás, somos una combinación cósmica muy diversa y aún estamos aprendiendo a re-cordar, a traer ese cielo a la tierra. Evolucionando nuestra subjetividad.

Estamos ramificando una quiralidad arbórea, rizomática en nuestras internas redes a niveles, desde las neuronales, ligadas a las redes nerviosas, las del planeta, la universal…

Esto lo que provoca es que notemos, y muchas veces encarnemos, disonancias, distorsiones de las notas, desarmonía en los Tempos de la gran sinfonía cósmica de la que formamos parte

La propuesta es ir afinándola, desde la mente, la emoción y la acción o cuerpo.


Pero no como algo desligado del día a día o de la labor que hacemos para tener recursos para vivir, sino como un camino para resintonizar y alquimizar desde adentro mientras cocreamos lo nuevo, reconociendo el tic tac de un reloj, el tum tum de un corazón y todos los ritmos relacionados al espacio-tiempo. Al Yo y al Soy.

Desde el origen de la onda, de donde surge la frecuencia que crea el sonido, de donde nace un patrón que da forma a la materia.

Quiero traer a colación una frase que surgió a partir de un diálogo que tuvimos con la cuántica de Manuel Martín Morales Plaza, y que bien argumenta con su Teoría Constitutiva de Fase Cuántica - TCFQ: (comparto artículo en redes)

“La materia es, en esencia, música que ha encontrado resistencia para ser tocada”.

La ciencia está encontrando formas de dejar de ver desde la fragmentación y la división.

Comenzamos a reconocer, a re-cordar. Allá donde la ciencia integre el arte simbólico y metafórico del universo y allá donde la espiritualidad integre las ciencias habrá puentes. Cuando la partícula decodifica, la onda se hace observable. Para ello hay que ser el núcleo. Iremos viendo como.

Comenzamos viendo patrones repetirse en los ciclos del sol, la luna y según lo que íbamos descubriend que podíamos hacer para sobrevivir, comenzamos simbolizar y nombrar a lo que veiamos en las estrellas en relación a ello. En el momento de surcar la tierra, mirábamos un gran toro, tauro, que con su fuerza y sus cuernos iba abriendo los caminos para la siembra, que luego se regaba, psicis, para compartir los frutos, géminis… and so on...

La astrología nació así. No como algo que condiciona la realidad, sino como un espejo donde proyectamos lo que está pasando dentro de nosotros cuando la Tierra se mueve. Es el ángulo desde el cuál percibimos y sentimos el movimiento del cosmos.

Por eso la astrología es psicología. Porque describe cómo percibimos. Cómo interpretamos. Cómo organizamos la experiencia interna a través de lo que percibimos de afuera.

En esta observación, los antiguos observaron un momento en que el sol se detenía, después de cuatro estaciones, para luego retornar por el horizonte.

A la fecha del “renacer” de este sol los sistemas espirituales o religiosos le llamaron resurrección.

Esto se da en el Solsticio de Invierno, el 21 de diciembre y dura tres días, más uno de silencio, que es esa pausa del sol para retornar por el mismo horizonte el día 25 de diciembre. 12 días después, el 5 de enero, un portal se abría desde el cinturón de un gran gigante, Orión… Tres reyes llevaban regalos al cristo resurrecto en el portal…

Lo que llamamos cristo y crucifixión, era la gran cruz de la coherencia formada entre el ecuador y el meridiano en el momento de que ese sol volvía a brillar por el mismo horizonte. Ser el núcelo es permitirse ir a lo medular, un vacío oscuro primordial.

La puerta de preparación de Alquem ia abre aquí, con la noche del portal, el puente entre el futuro y el pasado, el cosmos y el sensus, la energía y la materia, en un viaje de recalibración de la sinfonía del tempo interno del ser en el espacio del yo.

Para el universo, nosotros somos pasado material. Lo que hagamos aquí modifica lo que fue y lo que será.

Orión es ese portal futuro que dió a luz a los sistemas que los humanos hemos caminado por tiempos y espacios para la supervivencia pero hemos olvidado casi por completo que fuimos nosotros quienes crearon esa mezcla adenéica. Orión nos lo recuerda.

Lo que hoy tenemos como sistema de superviviencia, llamado Económico, comenzo con poder tener una vaca (vía láctea) o un toro y con la aparición del fuego en los hogares.

Hogar viene de Fogare porque era alrededor del fuego dónde se reunían en ceremonia para darse calor y alimentarse. Hablamos de fuego en el hogar como decir espíritu en el corazón y también como fogata u hoguera en la casa. Con el paso de convertirnos en civilizados, hogar tomo la forma del leguaje a Oikós de donde nace el sistema económico que tenemos hoy. Oikós - Nomos, administración del hogar.

Para los tiempos de Grecia, ya se había construído un sistema que olvidó la sincronía con el universo y que es el que vivimos hoy como Eco de un pasado que funcionó unos cien años nada más.

Ya habíamos creado calendarios en Tempos desfasados con los ciclos que son puente para la consciencia a niveles.

Olvidamos la idea central de la economía, que era aprender a ser humanos y la convertimos en una carrera por el éxito (éxito quiere decir salir de, estar fuera de) perseguimos cosas invisibles de ideológicas, pero manteniendo el código de lo que descubrió la primer célula de este planeta: que había que sobrevivir el mayor tiempo posible. Todos sabemos que vamos a morir y que la destrucción y la muerte son parte del proceso de la consciencia y podemos armonizar con ello.

Este camino es para hacer esa recalibración, una Alquimia interna: mental, emocional y de acción del cuerpo, en concordancia y coherencia con todos los estados de los elementos de nuestra materia interna y externa.

Hoy, pongo la semilla en ese puente. Atravesando la puerta...

Desde Orión a Oikos, de Oikos al Eco, del Eco al Ego, del Ego al Ontos...

La semilla es la mente, emoción y acción puesta en el centro de la cruz de la coherencia para atravesar los ciclos de la Alquem ia.

Un pie en el origen.

El talón en el eje.

La semilla en el puente.

¿Estás dispuesto a atravesar tu propio veneno para convertirlo en medicina?

¿A dar un paso en un puente que solo se cristaliza al tocarlo con el talón concordante?

¿A ser espacio vacío y tierra negra para una semilla que es fotón?

Bienvenidos a un puente entre el tiempo y el espacio, la energía y la materia, lo interno y lo externo, el Yo y el Soy.