UN NUEVO ESTADO EN EL JUEGO

LA CONSCIENCIA Y EL MENTALISMO. Recuerda… El navegante ajusta su brújula con la intención correcta. El resto se va revelando en el viaje...

Karla Fuentes Vidal

1/15/202623 min read

SOY. ESTADO.

Todo lo que existe pasa por cuatro “Estados” que son fundamentos de todo proceso universal de consciencia.

No tienen un orden de comienzo y final pero todos tienen una consecuencia a niveles.

Estos fundamentos son la Expresión, la Experimentación, la Integración y la Trascendencia.

El universo era un punto que, desde que se expresó, se experimenta a sí mismo. La evolución es la búsqueda de la integración para una trascendencia constante e infinita de nuevas expresiones. Aquí vemos el paso de los fundamentos de esa consciencia.

Veamos esto desde otra perspectiva.

Una semilla se expresa creando raíces, que le permiten experimentarse a través del tiempo hasta el punto máximo de apertura de su pétalos o semillas que integran una nueva forma o fruto, luego comienzan a caer, trascendiendo lo que eran para volver a ser polvo alquímico de elementos que se renuevan en el espacio, en el aquí.

También los vemos en los vínculos que tenemos y en lo que creamos en el día a día. En una llamada donde expresas quién eres y eso resuena o no con el receptor y tú experimentas este efecto para integrar nueva información que luego trasciendes para volver a expresar desde otro lugar, cada vez…

Estos fundamentos son los pilares que sostienen todo el viaje evolutivo de la consciencia.

Son como los estados que conocemos de la materia, con cada elemento que se entrelaza, como las estaciones de un año, como los ciclos femeninos, como los ciclos de la vida.

Todo ciclo, pasa por un estado de vacío, ese silencio que permite una nueva expresión.

Y este vacío puede ser veneno o puede ser medicina según su estado.

El Vacío Como Medicina

Este vacío del que hablo, puede ser un estado de confusión. Y cuando es ausencia sin propósito, cuando es fragmentación sin sentido, es veneno.

Pero cuando el vacío es potencial, cuando es espacio abierto, cuando es página en blanco lista para ser escrita, es medicina.

Es el lugar en el espacio donde algo se rompió y quedó en blanco. Y justamente por eso, es el lugar perfecto para plantar la semilla de algo nuevo.

Donde no hay estructura previa, puede crearse una estructura nueva. Donde no hay narrativa dominante, puede escribirse una nueva narrativa.

Ese vacío como un estado nacional

Existe un reflejo geográfico del error original que ya hemos visto. Es la fisura en el mapa que corresponde a la fisura de aquel gran huevo, el desfase del tiempo.

Donde no hay estado nacional, puede manifestarse un estado de consciencia. Ese lugar es Bir Tawil.

Es el que representa la inspiración de ese vacío. Es el símbolo, la metáfora. Ese territorio de nadie, es el reconocimiento de que en el mundo todavía existen espacios en blanco. Y que esos espacios en blanco pueden convertirse en laboratorios de consciencia. No como proyecto, sino como inspiración.

Porque lo que se busca no es conquistar un territorio. Lo que se busca es crear un estado de consciencia que pueda manifestarse en el espacio.

Y para que eso suceda, se necesita un punto de origen. Un lugar donde la página esté en blanco. Un espacio donde la luz pueda refractarse correctamente. Bir Tawil es ese punto.

No como posesión. No como conquista. No implica construir estructuras de cemento en medio de un desierto. Sino como punto de inspiración para imaginar que es posible crear algo diferente. Lo esencial es invisible a los ojos.Su resonancia es Virta will. Una nueva percepcion de la virtualidad desde donde creamos.

Un nuevo estado. Una nueva forma de organización. Una nueva manera de estar en el mundo.

Una Ontocracia. Un poder del ser. Una estructura basada en la biología de la consciencia, no en la jerarquía del control.

El Error Original

Para entender Bir Tawil, primero hay que entender qué se rompió.

En el origen, todo estaba contenido en un punto. Un punto de densidad infinita donde toda la información, toda la energía, toda la posibilidad estaba unificada.

Ese punto es lo que algunas tradiciones llaman Dios. Lo que la física llama singularidad. Lo que la consciencia llama origen. Y en ese punto, toda la luz estaba en el centro. El fotón primordial estaba sostenido en el núcleo del átomo original. Todo estaba en equilibrio perfecto, pero algo pasó...

El fotón salió del centro. Se proyectó hacia afuera. Y ese movimiento rompió la unidad. Generó una explosión. Creó el Big Bang. Fragmentó la idea original. Dispersó la consciencia en infinitos ángulos. Originó la discordia. Ese es el error original.

No es un error moral. No es un pecado. No es una caída del paraíso.

Es un error geométrico. Un fotón que se movió de su posición original. Una partícula que se desplazó. Ese desplazamiento infinitesimal cambió el eje de todo.

Los Enantiómeros y la Quiralidad de la Luz

En química existe dos conceptos llamado enantiómeros y quiralidad.

Los enantiómeros son moléculas idénticas en composición, pero invertidas en estructura. Como las manos: la mano derecha y la mano izquierda tienen los mismos componentes, pero son reflejos espectrales una de la otra. Eso es la quiralidad.

Surgen cuando la simetría perfecta se rompe. La quiralidad implica que el espacio no es neutro. La diferencia no es cuantitativa sino orientacional.

Lo fascinante: en algunos casos, un enantiómero puede ser medicina y en otro pueden ser veneno. La misma molécula, con los mismos átomos, pero invertida, puede curar o puede matar.

Así funciona la luz. Así funciona la consciencia. Cuando la luz se refracta correctamente, genera medicina, coherencia, creación. Cuando la luz se refracta mal, genera veneno, confusión, fragmentación.

El error original fue una refracción incorrecta. Un fotón que salió del centro y proyectó una sombra donde antes había luz. Esa sombra es el veneno. Esa distorsión es la fisura en el espacio.

Y aquí está la clave: si el veneno y la medicina son enantiómeros, entonces el mismo punto donde está el veneno puede convertirse en medicina. Solo hay que corregir el ángulo. Solo hay que volver a refractar la luz correctamente.

El Estado que nace del Vacío

Todos los estados nacieron de algún vacío. También los estados nacionales.

Un grupo de personas que se organizó, que delimitó un territorio, escribió unas leyes, levantó una bandera y dijo: "Esto es nuestro".

Pero esas naciones nacieron desde el estado de consciencia de la fragmentación. Desde la idea de "nosotros contra ellos". Desde la necesidad de defender, de controlar, de separar.

¿Qué pasaría si una nación naciera desde otro estado de consciencia?

¿Qué pasaría si naciera desde la integración? Desde la idea de que el otro es un quiral, no una amenaza. Desde la multiplicidad de probabilidades, no desde la unicidad rígida.

Esa es la pregunta que Bir Tawil inspira. Y la respuesta a esa pregunta es lo que se explorará en las siguientes fases.

Porque el vacío en el espacio puede convertirse en la medicina que repara el tiempo.

Y la página en blanco puede convertirse en el mapa de un nuevo estado de consciencia.

El Estado del Ser

Un estado de consciencia es la forma en que el ser se sostiene a sí mismo. Es la configuración interna desde la cual percibe, siente y actúa.

Cuando la mente está ordenada, la emoción calibrada y la acción alineada, el ser entra en un estado de coherencia. Y desde esa coherencia, puede cocrear su realidad. Ojo, cocrear.

Pero cuando la mente está dispersa, la emoción agitada y la acción desconectada, el ser entra en un estado de confusión. Y desde esa confusión, solo puede reaccionar a lo que el mundo le presenta.

La diferencia entre ambos estados no es moral. No es que uno sea bueno y el otro malo. La diferencia es funcional: un estado permite crear lo nuevo, el otro solo permite sobrevivir. No morir. La lucha por la supervivencia. La competencia…

Los Estados que Reflejan El Estado del Ser

Ahora vemos lo esencial para transformar el veneno en el corazón de sistemas, en la economía: lo que pasa dentro de cada persona, pasa también en lo colectivo.

Los estados que conocemos: países, naciones, territorios, son el reflejo externo del estado de consciencia colectivo de las personas que los habitan.

Sus leyes son el reflejo de cómo esa consciencia entiende el orden. Sus estructuras son el reflejo de cómo esa consciencia organiza el poder de hacer. Su economía es el reflejo de cómo esa consciencia valora el intercambio.

Todo estado nacional es la manifestación visible de un estado interno colectivo. Por eso, cuando cambia el estado interno del ser, cambia el estado externo del mundo.

Y eso es exactamente lo que está pasando ahora.

¿En Qué Estado Nos Encontramos?

Esta pregunta es fundamental.

Si somos honestos, la mayoría de nosotros estamos en un estado de supervivencia sofisticada. Tenemos casas, trabajos, tecnología, comodidades. Pero por dentro, seguimos reaccionando al mundo desde el miedo, la ansiedad, la necesidad de control, la competencia, la desconfianza.

Seguimos organizando nuestras vidas como si los recursos fueran limitados, como si el otro fuera una amenaza, como si la única forma de ganar fuera que alguien más pierda.

Y eso se refleja en los estados nacionales. En las estructuras de poder. En las economías. En las guerras. En las fronteras. En las leyes que separan, que controlan, que limitan.

Todo eso es el reflejo externo de un estado interno basado en la fragmentación.

Y mientras sigamos en ese estado, todas las tecnologías que creemos solo amplificarán esa fragmentación.

El Desajuste Tecnología-Consciencia

El problema es simple pero profundo: sin una brújula interior clara, toda herramienta que creamos puede amplificar tanto nuestra sabiduría como nuestras sombras.

La misma tecnología que puede conectar a la humanidad, puede fragmentarla. La misma herramienta que puede educar, puede manipular. El mismo sistema que puede liberar, puede esclavizar.

Y lo que estamos viendo ahora es exactamente eso: una humanidad con un poder tecnológico inmenso y una consciencia que no sabe cómo sostenerlo.

Tenemos la capacidad de comunicarnos instantáneamente con cualquier persona del planeta, pero cada vez nos sentimos más solos. Tenemos acceso a más información que nunca en la historia, pero cada vez estamos más confundidos. Tenemos más herramientas de conexión, pero cada vez estamos más desconectados de nosotros mismos.

¿Por qué? Porque la tecnología amplifica el estado de consciencia desde el cual se usa. Si se usa desde la coherencia, amplifica la coherencia. Si se usa desde la confusión, amplifica la confusión.

Y en este momento, la mayoría de la humanidad está usando tecnologías avanzadas desde un estado de consciencia confuso.

El Estado Actual: Una Transición Crítica

La humanidad está atravesando una transición crítica.

Hemos desarrollado tecnologías capaces de amplificar nuestras capacidades mentales en las últimas décadas, capaces de reorganizar la economía global, modificar la materia viva y expandir nuestra presencia más allá de la Tierra.

Tenemos inteligencia artificial que puede procesar información más rápido que cualquier cerebro humano. Tenemos redes de comunicación que conectan a miles de millones de personas instantáneamente. Tenemos la capacidad de editar genes, de crear vida sintética, de manipular la estructura misma de la materia.

Pero este avance externo no ha sido acompañado por una maduración equivalente de la consciencia.

La tecnología corre. La consciencia, en muchos casos, apenas camina.

Y este desajuste no es solo un tema filosófico. Es un riesgo evolutivo.

El CERN y La Búsqueda De La Partícula De Dios

En el CERN de Ginebra, la humanidad anunció el descubrimiento del bosón de Higgs en 2012, la llamaron "la partícula de Dios".

El bosón de Higgs es la partícula que da masa a todas las demás partículas. Es la que activa el campo que permite que la energía se vuelva materia. Es la que convierte las ondas en partículas. Es la que hace posible que exista la física tal como la conocemos.

Pero para encontrar esa partícula, tuvieron que romper la unidad.

Aceleraron protones a casi la velocidad de la luz para hacerlos colisionar. Tuvieron que fragmentar lo que estaba contenido en un campo unificado.

En Abril del 2024 se centró en una operación que generó nuevos errores en el patrón. Porque cada vez que rompes la unidad buscando el origen, creas más fragmentación. Cada vez que intentas ver la partícula de Dios desde afuera, la alejas más del centro.

La ciencia, buscando la verdad, rompió la verdad. La ciencia, al negar a Dios, generó todos los dioses. La ciencia, al intentar ver la unidad, fragmentó la unidad.

Y esa paradoja es exactamente la misma que el error original. Es el fotón saliendo del centro. Es la luz proyectándose hacia afuera. Es la consciencia buscando el origen en la periferia.

El Holograma Roto, un vacío que se expande

Cada parte de un holograma de la realidad contiene la información del todo.

Si rompes un holograma en mil pedazos, cada pedazo sigue conteniendo la imagen completa. No se fragmenta en partes separadas. Se multiplica en miles de versiones. Así funciona el universo.

Todo es una proyección holográfica de la mente universal. Cada átomo contiene la información del cosmos. Cada célula contiene el patrón del origen.

Pero cuando algo se rompe en el origen, cuando un fotón se desplaza, cuando un protón pierde su centro, ese error se proyecta en todas las copias. Y lo que se proyecta no es un pedazo. Es un vacío.

Un espacio en blanco. Un hueco. Una ausencia. Y ese vacío se expande en miles de opciones en la historia. Se multiplica en infinitas posibilidades. Se ramifica en todos los futuros posibles.

Y dónde antes había una sola luz, ahora hay mil reflejos. Donde antes había una sola verdad, ahora hay mil espejismos. Donde antes había coherencia, ahora hay confusión.

Ese vacío es el veneno. Esa ausencia es la fisura en el espacio.

Pero también es la medicina. Porque es el único lugar donde algo nuevo puede crearse.

Bienvenidos al vacío fértil.

Y… ¿Qué es Un Nuevo Estado de Consciencia?

No es una filosofía. No es una idea. No es un movimiento espiritual. No es una religión.

Es una experiencia. Es una forma de estar en el mundo. Es la integración del Yo -la experiencia individual, lo humano, lo condicionado, con el Soy, la visión universal, lo trascendente, lo que conecta con el todo incondicional-.

Cuando el Yo y el Soy dialogan, surge un tercer punto. El tercer ojo. La capacidad de percibir la unidad dentro de la diversidad. De reconocer patrones. De encontrar sentido. De crear desde la coherencia.

Un nuevo estado de consciencia es:

Pasar de la reacción a la creación. Dejar de responder al mundo desde el miedo y empezar a responder desde la claridad. Dejar de sobrevivir y empezar a crear.

Pasar de la competencia a la colaboración. Entender que el recurso no es limitado cuando se comparte. Que la abundancia no viene de acumular, sino de circular. Que el otro no es una amenaza, sino un quiral.

Pasar de la fragmentación a la integración. Dejar de dividir la realidad en opuestos irreconciliables: bien y mal, luz y oscuridad, ciencia y espiritualidad. Y empezar a integrar, sosteniendo la tensión creativa.

Pasar del control a la confianza. Dejar de intentar controlar todo y empezar a confiar en el proceso. Dejar de aferrarse y empezar a fluir. Dejar de resistir y empezar a navegar.

Ese es el nuevo estado. Este estado no se aprende. Se activa. Se sostiene. Se vive.

La Clave de Todo

Este nuevo estado de consciencia es la clave de todo lo que viene, es el motor, el centro, la razón de ser de estos proyectos en unificación con otros.

Porque sin un nuevo estado de consciencia, todo lo demás es solo repetición, más de lo mismo con diferentes nombres.

Podemos hablar de cambio, de evolución, de transformación, pero si seguimos operando desde el mismo estado interno, todo será solo cosmético.

El verdadero cambio solo puede venir de un cambio de estado. Y para que ese cambio sea real, necesita sostenerse. Necesita manifestarse. Necesita volverse forma.

Cómo Sostener un Nuevo Estado

Un nuevo estado de consciencia necesita tres cosas para sostenerse:

Primero, la narrativa. Es adentrarnos en las historias que ordenan la mente. Que explican de dónde venimos, qué se rompió, cómo se repara, hacia dónde vamos. La narrativa es la que abre posibilidades. La que rompe los espejismos. La que muestra que hay otras formas de percibir la realidad.

Segundo, la experiencia. Los momentos donde el cuerpo, la emoción y la presencia se alinean en una voz coherente. Donde la consciencia deja de ser una idea y se vuelve una forma de vivir, de experimentar. La experiencia es la que calibra. La que activa. La que hace que el cambio no sea solo mental, sino total.

Tercero, el espacio. Los lugares físicos, las estructuras, los sistemas, las tecnologías que sostienen esa forma de vivir de manera estable. El espacio es lo que le da cuerpo a la consciencia. Es lo que permite que no sea solo una experiencia pasajera, sino una forma de vida.

Sin estos tres elementos, un nuevo estado de consciencia es solo una fantasía.

Un punto de encuentro

Nosotros, hemos dado nombre y forma a los elementos de: Narrativa, Experiencia y Espacio. Con Camino Alquemia, Embodytelling y Modelo Gaia, aplicado a un nuevo estado.

Un Hub es un Punto de Encuentro. Conexiones como puentes que sostienen esta transición.

Nosotros le hemos llamado Human Hubs 360° a ese punto de encuentro, como una propuesta que pueda acompañar y sostener las tres cosas.

Un conector de puentes de los proyectos de este estado de cosnciencia. 360 hace referencia a los días de un año que da espacio también al vacío fértil, con los 5 días que en desde el calendario primordial, el calendario Atlante, llamábamos los días fuera del tiempo -dos para la integración, del pasado, uno de silencio presente, y dos de trascendencia y proyección hacia lo nuevo-. 360° como los grados de un círculo que contiene las 12 perspectivas de cada aspecto del ser unificadas. Como el Ouruborus, el círculo de la vida y la unidad de todos los ciclos. Como los círculos de un mapa astrológico.

La Semilla de este Estado

¿Dónde se planta la semilla de un nuevo estado?

La respuesta está en el origen. En el lugar donde ya se hizo una vez. Donde ya se entendió que la consciencia puede transformar la materia, que el espacio puede ordenar frecuencias, que los templos pueden sostener estados de percepción.

Ese lugar es Egipto. Específicamente, el Nilo. El Nilo: Donde Nace La Vida.

El Nilo no es solo un río. Es la columna vertebral de una de las civilizaciones más antiguas del planeta. Es el lugar donde se entendió, por primera vez, que el agua es vida, que el ciclo de las inundaciones es el ciclo de la muerte y el renacimiento. Que la tierra negra, es limo fértil. Es el material con el cual se construye la civilización.

Egipto se llamaba Kemet, La Tierra Negra, por esto. Y de ahí viene la palabra alquimia: Al-Khem. La transformación de la materia en consciencia. El útero de esta tierra está en Aswan. Es el punto donde lo invisible se vuelve visible. Es el lugar de la semilla.

Por qué volver al Origen

Volver a Aswan no es nostalgia. No es turismo espiritual. No es romanticismo histórico. Es reconocimiento del patrón.

Es entender que si queremos plantar la semilla de un nuevo estado de consciencia, debemos plantarla en el útero. En el lugar donde la vida se gesta. En el punto donde ya se hizo una vez y se puede hacer de nuevo.

Aswan es ese punto. Un espacio donde la narrativa, la experiencia y el espacio se encuentran.

Ese lugar es el corazón del Triángulo de Oro.

Por eso el camino culmina coronando puente AME en Egipto...

Bienvenidos al estado de la consciencia.

SOY. EN EL JUEGO.

Todo es mentalismo. Un holograma es una proyección donde cada fragmento contiene información del todo completo.

La realidad es un holograma escrito sobre la mente. Ese holograma está hecho de imágenes. Una idea es una imagen, y la imagen es la unidad fundamental de la mente.

El holograma universal es una proyección continua de imágenes. Esas imágenes le dan sentido a los patrones, organizan la geometría, articulan la evolución.

Decir "a imagen y semejanza" no es algo religioso: es literal. Todo el universo tiene una imagen proyectada del origen, y cada cosa es una parte que contiene esa imagen.

Somos hologramas de una mente infinita imaginándose.

Los Tres Niveles del juego.

El Subconsciente: Es el océano cuántico infinito. De datos sin forma. Dónde los electrones no son electrones aún: son posibilidad, son onda, son vibración sin identidad. No existe el tiempo. No existe el espacio. Solo datos infinitos combinándose sin sentido lineal en un océano cuántico donde todas las probabilidades están disponibles, pero todavía nada se ha organizado en patrones.

El Inconsciente: El que ordena lo infinito. No organiza con sentido: organiza con binario. De ese binario surgen las parejas fundamentales: uno y cero, yo y soy, positivo y negativo, protón y electrón, onda y partícula. Ese primer binario crea patrones, define la noción de tiempo y espacio, genera leyes, empieza a generar masa, produce la base de la física universal.

El Consciente: El patrón que se reconoce a sí mismo. Cuando un patrón se completa, por ejemplo un triángulo, aparece la consciencia. La consciencia es el instante en que una forma particular dice: "Yo soy un triángulo; y por ser este triángulo, soy todos los triángulos." Es la capacidad de reconocerse como parte del todo, expresión del todo, fractal del todo, imagen del origen. La consciencia es el punto de vista, la observación que define identidad, percepción, significado, sentido, narrativa.

Lo Interno y lo Externo

En este juego de la mente existen dos mundos que parecen separados pero que son proyecciones de la misma red holográfica.

El mundo interno es tu percepción, tu ritmo, tu corazón. La forma en que sientes el tiempo, en que procesas las experiencias, en que navegas tus emociones y pensamientos.

El mundo externo es la forma, el laberinto que navegas. El espacio físico, las relaciones, las estructuras, todo lo que parece estar "afuera" de ti. Pero ambos son espejos, fractales, quirales. Lo que ocurre adentro se refleja afuera. Lo que ocurre afuera resuena adentro.

Si tu mundo interno está en caos, tu mundo externo reflejará ese caos. Si tu mundo interno encuentra armonía, tu mundo externo comenzará a ordenarse también. En el tiempo y el espacio.

Por eso la tarea del jugador consciente es navegar ambos mundos sabiendo que son la misma proyección holográfica de la mente.

Las Reglas del Juego Universal

Son las leyes Herméticas.

Jugamos sabiendo que re-cordar es volver a unir lo que se separó, volver al corazón.

Jugamos sabiendo que al entender y calibrar las reglas, podemos navegar la realidad con más consciencia.

Recuerda… Eres parte de una mente infinita que se está pensando a sí misma.

Y al recordar eso, al re-cordar tu corazón con el corazón del universo, cambias el juego completo.

YO. AQUÍ EN LA MENTE.

Pero... ¿Quién SOY YO en este juego?

Karla Patricia Fuentes Vidal.

Ese es mi nombre.

Y como todo en este universo, no es casualidad. Los nombres son códigos: semillas de consciencia plantadas en el momento exacto para germinar en el momento preciso.

Karla, de raíz germánica Karl, “mujer libre”, "fortaleza". La mujer fuerte, la de voluntad y soberanía interior. La que no se somete, la que se gobierna a sí misma.

Patricia, del latín patricius, “de linaje”, “la que porta herencia noble”. No como privilegio, sino como memoria. La que lleva una dignidad innata, una integridad que es su propio cetro.

Fuentes, del latín fons, fontis, “manantial”, “nacimiento de agua”. El origen del flujo, aquello de donde algo brota.

Vidal, del latín vitalis, “vida”, “lo que anima”.

Fuerza libre con herencia noble que es fuente de vida.

Ese es el código de mi nombre. La descripción etimológica de este Yo que escribe, de este ego que se presenta ante ustedes.

EL DISEÑO DEL EGO

Sol en Virgo, el camino que da eje, que ordena y sostiene, la flexibilidad que afina el servicio y origina el paso. Luna en Géminis. La emoción que se expande crea puentes de comunicación y unión, el alma que necesita expresar perspectivas. Ascendente en Sagitario. La máscara de la aventura, la sabia que se presenta como llama.

Mercurio en Libra. Las palabras que equilibran como la justicia encarnada. Venus y Marte en Virgo. El amor y la acción que emergen juntos la tierra sembrada. Júpiter en Aries, la expansión de la guerrera, la maestra que enciende sabidurías enseñando. Quirón en Géminis, la herida de la comunicadora, la sanadora herida que enseña a través de su propia fractura.

Nodo Norte en Aries. El destino de la pionera, hacia donde debo caminar. Nodo Sur en Libra, el pasado de la diplomática, de dónde vengo. Plutón en Escorpio, la transformación profunda, la muerte y el renacimiento constante. Neptuno en Capricornio, el sueño que se hace estructura, la mística que construye realidades. Urano y Saturno en Sagitario. La revolución filosófica, el rompimiento de dogmas para crear nuevas verdades.

Ese es el diseño de mi ego. Ese es el mapa astrológico del personaje que veran caminar su propia alquem ia enfocada en crear una nueva forma del sistema corazón de sistemas.

LA SIMBOLOGÍA DEL ORIGEN

Y este personaje nació en un lugar llamado Poza Rica. Como el manantial sagrado que representa el ojo de agua que brota desde las entrañas de la tierra. Que en mitologías son úteros líquidos donde la vida se gesta, se purifica y se renueva. Rica como las fuentes primordiales mayas custodiadas por ninfas y deidades acuáticas, la poza es origen y memoria. Cómo el río de donde fluye aquello que estaba oculto a la superficie de los ojos.

Rica, no como exceso superficial, sino como abundancia esencial. Como el Jardín de las Hespérides, donde crecían las manzanas doradas de la inmortalidad, custodiadas en los límites del mundo conocido. Riqueza no como posesión, sino fuente primordial. La riqueza que de la tierra profunda mana.

Nací en Veracruz, nombre que porta una cruz verdadera. Vera como verdad. Cruz como cruce. El punto donde los ejes encuentran coherencia. La intersección entre mundos: tierra y agua, pasado y futuro, raíz y expansión. Veracruz es umbral. Como Orión, portal de los caminos y de los mensajes. Este territorio custodia intercambios entre dimensiones. De la mano donde se alza El Tajín, “la ciudad del trueno”. Arquitectura del tiempo. En México la tierra de un padre sabio que ofrece su visión.

Todo esto construye un arquetipo. Un símbolo. Una proyección.

LAS PROYECCIONES Y LOS ARQUETIPOS

A partir de todo esto, las personas proyectan ideas, expectativas, juicios. Para algunos seré una comunicadora espiritual. Para otros soy una recordadora de las redes. Tal vez para glunos alguien que trae mensajes de algún futuro. Para otros una vendehumos que inventa historias para ganar dinero o seguidores. Sobre todo tratandose de una alquemia de una resignificación del concepto de economía.

Algunos me ven como alguien que ha despertado a verdades cósmicas. Otros como una oscura que manipula consciencias. Una sabia. Un charlatana. Un canal puro. Un ego inflado. Una coqueta altruista. Un narcisista espiritual. Una sanadora. Un peligro.

Y aquí está lo interesante, lo que quiero que entiendan desde el principio de este juego: todo eso, lo malo y lo bueno, es cierto, y a la vez es falso.

EL ENGAÑO Y LA VERDAD DE LA MENTE

Porque en el mundo de la mente, todo lo que vean, oigan, sientan, tiene un fundamento sensorial que en el cerebro se traduce como real a pesar de que no lo sea. La neurociencia nos muestra que el cerebro no distingue entre una experiencia real y una imaginada con suficiente intensidad. Cuando visualizas algo vívidamente, las mismas áreas cerebrales se activan como si estuvieras experimentándolo físicamente.

La mente construye realidad a partir de fragmentos sensoriales, llenando los vacíos con expectativas, memorias, creencias previas.

Lo que ustedes verán de mí no soy yo, es la interpretación que su cerebro hace de los estímulos que recibe, filtrados por sus experiencias, sus traumas, sus deseos, sus miedos. Pero lo que veo de mí misma pasa por el mismo juicio.

Psicológicamente, esto se conoce como proyección. Carl Jung lo explicó magistralmente: lo que vemos en otros, especialmente lo que nos provoca reacción emocional intensa, es a menudo un reflejo de aspectos no integrados de nosotros mismos.

La mente nos engaña a la vez que nos informa. Nos da una versión editada de la realidad, no la realidad misma. Y esa versión es tu verdad, según tu percepción. No es mentira para ti, es tu realidad experiencial.

EL ESPEJO SIN JUSTIFICACIÓN

Por eso, yo estoy dispuesta a ser un espejo para todo ello, sin intentar explicarme ni justificarme en la aventura de construir lo nuevo. Seré todas las posibilidades que Karla puede ser para la gente, porque en el mundo y juego de la mente, estaré dispuesta a entrar en la red de la forma que sea. No me idealizaré a mí misma, pero tampoco me demonizaré. Jugaré al juego mental de luces y sombras, de dualidades, porque ese es el tablero donde se juega la partida de la consciencia.

EL JUEGO DE LOS CÓDIGOS

Porque en el juego de la mente, todo se recibe de la manera que nuestro cerebro está capacitado a recibir. Y por ello, mucho de lo que viviremos juntos en la aventura que viene no será en función de alcanzar explicaciones o fundamentar verdades, sino de generar códigos, de abrir cuestionamientos, de romper expectativas.

Usaremos el sinsentido del no saber para poder recalibrar el sentido del saber.

Como dos ojos tratando de enfocar la profundidad, como dos oídos calibrando el origen del sonido, necesitamos el contraste, la aparente contradicción, el movimiento dialéctico para encontrar equilibrio y perspectiva.

Aquí está la clave que debemos entender antes de continuar: la mente no está en el cerebro. El cerebro es un procesador, una antena, un receptor de la infinita mente que habita todo. Y todo es uno.

La red neuronal del cerebro no genera consciencia, la procesa. La consciencia, la mente universal, fluye a través del cerebro como la electricidad fluye a través de un circuito.

Por ello, en el camino de alquemia que recorreremos, los juegos, los códigos, las aventuras, las misiones sin sentido aparente, las acciones, cuentos, ideas, proyectos, palabras, músicas y cualquier cosa que suceda, no puede ser vista o analizada desde el sentido inmediato, sino tomada como códigos en un laberinto infinito.

Si tratamos de comprender cada paso desde el inicio, arruinaremos todo el juego.

Tomar nota. Porque muchas de las cosas sin sentido lo tendrán en otra fase de la partida, en otro nivel del laberinto infinito

Una pieza que parece inútil en el tablero ahora puede ser la clave de jaque mate tres movimientos después. Un código que parece absurdo hoy puede ser la llave que abre una puerta meses después.

LAS REGLAS DEL JUEGO

Como todo juego, tiene reglas. Y además las iremos desvelando a lo largo del camino en las próximas semanas, meses. Las reglas no se dan todas al principio porque parte del juego es descubrirlas, es aprender jugando, es caer y levantarse entendiendo por qué caíste.

Primera regla, la que reveló hoy: No intenten entender cada movimiento en el momento. Tomen nota. Observen. Sientan. Pero no juzguen ni concluyan prematuramente.

Segunda regla: Ustedes son jugadores, no espectadores. Lo que hagan con la información, con los códigos, con las historias, es parte del juego. Su reacción, su proyección, su transformación, todo cuenta.

Tercera regla: El tablero es mental, pero el juego es real. Lo que sucede en la mente se manifiesta en la materia. Los códigos que procesamos juntos crean realidad.

Las demás reglas se irán revelando conforme avancemos. Porque un juego sin misterio es un juego aburrido. Y la mente ama el misterio, se nutre del enigma, crece en la incertidumbre.

Iré compartiendo mi propio camino. Como Karla y Kah. Cómo Yo y Soy.

Con los aprendizajes de todos los roles que he jugado hasta ahora.

Como artista de la consciencia. Como actriz de un juego que se emarca en una metarealidad en escenarios, como comunicadora pero no solo de medios de comunicación o escenarios, sino comunicadora entre el Yo y el Soy, de la red de redes, como la que pone en común.

Como empresaria que ha decidido comenzar desde otro lugar. Para que puedas reflejar lo que necesites. Como recordadora. Como educadora por resonancia y correspondencia.

Como inversionista que dejó de hacer flujo circulante con un sistema que no sostiene a muchos y que admitió crear con sus recursos de tiempo y de espacio un camino diferente, tranformando desde dentro.

Con solo lo esencial. Desde el vacío que fue también confusión y veneno, que encontró fertilidad y es hoja en blanco. Donde poder reescribir juntos una historia nueva. Para los que están, para los que estarán.

Para que quede aquí ahora, si mañana me conviertiera en polvo de estrellas. Para las futuras semillas.

Soy un Yo que pone sus recursos personales al servicio de la consciencia y de la creación de lo nuevo. Que se ha detenido por años a construir y ordenar estructuras desde lo que es invisible a los ojos, para que pueda quedar como mapa y reflejo de cómo lo hago, lo hacemos.

Desde aquí y desde ya -gracias a todos los que han sostenido, sostienen y sostendrán un nuevo estado de consciencia.-

Bienvenidos al juego Alquímico.

REGLAS DEL SOY.

Aquí las reglas del Soy como códigos fundamentales.

La Primera Trinidad creadora, Vibración - Sonido - Forma.

¿Estás dispuesto a pasar por la rueda de todas las perspectivas de tus preconceptos?

Segunda trinidad Amor, Sabiduría y Voluntad. Esa nada que sostiene todo, un conocimiento que acciona.

LA INTENCIÓN

Dar coherencia a las 9 dimensiones en que se expresa el universo, desde su centro, en uno.

El equilibrio entre lo que recibo, proceso y entrego es la coherencia horizontal. Esto es, dicho de otra forma: lo que Experimento, Integro-Trasciendo y Expreso.

Con las dos trinidades, los cuatro ángulos de la cohrencia quedan unificados los 12 aspectos del Ser.

Todos, recalibrados en armonía con el eje del auténtico reloj universal. En narrativa, movimiento y administración interna, para la siguiente fase hacia la Economia del Ser.

¿Están listos para jugar?

¿Pueden soltar la necesidad de entender para simplemente experimentar?

¿Pueden caminar hacia atras mirando hacia adelante, usando el no saber como brújula?

Porque esto es lo que haremos. Este es el juego al que los invito. Un juego mental, alquímico, transformador. Un laberinto donde cada quien encuentra lo que necesita encontrar, no lo que busca.

A partir de ahora estableceré las diferencias entre el SOY, KAH, el ojo uno, tejedora, como el tiempo, como el ahora.

Y el YO como el espacio, el aquí, desde donde todos jugamos.

Bienvenidos a la Alquemia.

Recuerda… El navegante ajusta su brújula con la intención correcta. El resto se va revelando en el viaje...